ÁLVARO BARRERA / ECOVALIA “La Administración debería facilitar poner en marcha en zonas rurales una explotación agroganadera en ecológico”

Fecha de publicación: 01/01/2019

Autor: P. Bolaño

Materia: Sostenibilidad

Número: 76

Álvaro Barrera Fernández (Sevilla, 1977) es licenciado veterinario bromatólogo (Universidad de Córdoba); en Tecnología de los Alimentos (Universidad de Granada) y Alta Dirección, Gestión y Finanzas (Universidad de Osuna). En 2015 fue elegido presidente de la Asociación Ecovalia, tras 14 años de trabajo previo para esta entidad, en diferentes puestos, siempre en contacto directo con ganaderos y agricultores. Ecovalia estuvo en BioCultura Madrid.

Ecovalia es una asociación nacional profesional que promueve la producción y la alimentación ecológicas. Avalada por una masa social de 15.000 asociados,  es una entidad sin ánimo de lucro que nació en 1991. Desde entonces se ha convertido en un claro referente dentro del sector ecológico español, con amplia representación también fuera de nuestras fronteras.

-¿En qué medida la agricultura ecológica lucha contra la despoblación rural en zonas en las que tenéis datos fidedignos?
-La producción ecológica es un método de explotación viable, que puede mantenerse en el tiempo, porque se entiende como un sistema, que engloba agricultura y ganadería, que por sus condiciones agronómicas y agroclimáticas facilita que pequeñas explotaciones aporten valor añadido y, además, posibilita que generen un 30% más de empleo, con lo cual tiene garantía de futuro.

-¿Por qué la agricultura ecológica es una buena forma de luchar contra el éxodo rural? ¿Más esperanza de futuro para los agricultores? ¿Más necesidad de mano de obra? ¿La gente ecoemprendedora está más concienciada?
-El perfil-tipo de las explotaciones de agricultura ecológica lo conforman pequeñas y medianas empresas, porque con este tipo de explotación es posible que producciones pequeñas obtengan mejores resultados. Por ejemplo, una explotación de gallinas ponedoras en convencional necesitaría unos 12.000 individuos para ser rentable, mientras que en régimen ecológico serían suficientes 1.500 para que pueda vivir una familia. Estos datos comparativos demuestran que se requiere una menor inversión para obtener más valor añadido.

LOS EJEMPLOS
-¿Puedes ponernos algún ejemplo de entidad, empresa y/o iniciativa de autónomos que haya tenido éxito en el marco rural y que haya fijado población en pueblos “desprotegidos”?
-Habría infinidad de ejemplos a lo largo y ancho del territorio español. Como, por ejemplo, “Almendras Morales”, empresa familiar cuya cuarta generación sigue produciendo almendras, con un volumen de negocio de 120 millones de euros, que se ubica en una aldea de 400 habitantes (Zamoranos) de Priego de Córdoba. Pero me centraría en dos ejemplos, uno fundamentalmente ganadero y otro agrícola.

-Peñarrubia del Alto Guadiana, Ossa de Montiel (Albacete): Francisca Muñoz heredó una destilería artesanal de esencias en este pueblo de 2.500 habitantes y la ha convertido en la actualidad en una empresa, en ecológico, exportadora (que vende a Francia, Suiza, Austria, Holanda, Alemania y EE.UU.), comercial y turística, que factura 1,2 millones de euros anuales, genera 12 puestos de trabajo fijos y decenas de temporales. Su secreto, abrirse hueco en el mercado, conectando con una demanda muy selecta, a la que se ha enfrentado mediante la diversificación y la integración de cultivos nuevos, como alternativa a los tradicionales de la zona (fundamentalmente, cereal de secano). Su iniciativa y empuje le valieron la distinción, en 2016, del Premio de Excelencia a la Innovación para Mujeres Rurales, que concede el Ministerio de Agricultura español.  Sus productos ecológicos se utilizan en gastronomía, farmacia, cosmética, medicina y herboristería. Genera lavanda, espliego o manzanilla, ñoras o pimentón y derivados de la vid y el olivar. Vende una larga lista de esencias de romero, jara, eucalipto, naranja, bergamota, menta piperita o lemongrass.
-Finca Montefrío, en Cortegana (Huelva). Ubicada en el Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, es una granja ecológica familiar, que se dedica a la crianza del cerdo ibérico de bellota y ecológico. Produce jamones (100% ibéricos, de bellota y con certificación ecológica) y todos los productos derivados de este animal (con certificado de Denominación de Origen Jamón de Jabugo, etiqueta negra y calidad SUMMUM, en jamones y paletas, con salado exclusivo en sal marina, hasta patés artesanales). Además, y en paralelo, realiza actividades con otros animales como cabras, gallinas, dos burros, un caballo, conejos o palomas, para conseguir una granja sostenible. También cuenta con 4 casas de turismo rural, para fomentar experiencias exclusivas en familia, con propuestas de “agroecoturismo”, en las que realizan actividades de senderismo interpretativo o talleres de elaboración de pan en horno de leña, de quesos, etc.

LA ADMINISTRACIÓN
-¿De qué manera piensas que la Administración debería ayudar a fijar población rural en el marco de la agricultura y la ganadería ecológicas?
-La Administración debería facilitarle la vida a quien se decide a poner en marcha en zonas rurales una explotación agro-ganadera en ecológico, y también el emprendimiento. Por una parte, debería adaptar la normativa adecuadamente al entorno. Y acondicionarla para ofrecer las mismas oportunidades a los pueblos pequeños que se ofrecen en los grandes. Asimismo, se debería hacer un esfuerzo para implantar una red de fibra óptica o mejorar las conexiones vía internet, para que no haya más diferencias en términos de comunicación y herramientas comerciales, entre quienes deciden implantarse en pueblos pequeños y quienes lo hacen en cabeceras de comarca o pueblos de mayor tamaño. Así se podría acercar también la “administración electrónica” a asentamientos pequeños de población y a pueblos amenazados por la despoblación. No tiene sentido que sigamos teniendo que acudir a las grandes ciudades para pedir permisos o realizar trámites burocráticos y administrativos.   

-¿Qué podemos hacer para fomentar los circuitos cortos y directos de distribución que ayuden a fijar población en entornos rurales?
-En primer lugar, habría que decir que la mayoría de las empresas que se implantan en el entorno rural tienen carácter agroalimentario. Por ello, lo primero que habría que hacer es crear una Ley de Comercio Directo que potencie el canal corto de comercialización y facilite y simplifique los controles sanitarios y de higiene que permitan la venta directa de la producción generada en núcleos habitados amenazados por la despoblación.

-En España, la gente del mundo rural ya es consciente de que la agricultura ecológica es buena para el futuro del pueblo, ¿verdad? ¿Algún ejemplo, alguna anécdota?
-Cuando acudíamos, a finales de los años 80, a los sitios a hablar de la agricultura ecológica, todo el mundo nos miraba raro y los representantes de las administraciones sonreían. Hoy, todo el mundo nos convoca y está deseando que acudamos a hablar de producción en ecológico. Afortunadamente, poca gente cuestiona que la agricultura ecológica será el futuro, porque ya es un presente real, palpable y fundamental.  Además, el 80% de los jóvenes agricultores que empiezan a trabajar a día de hoy lo hacen a través de la agricultura ecológica. Y el resto de los empresarios agrícolas están formados en producción ecológica. Hay productos, incluso, como la almendra, que actualmente se demanda sólo en ecológico. De la otra, podríamos decir que prácticamente ya no se quiere. Hace 20 años no había formación reglada en esta materia. Hoy, todas las universidades españolas imparten títulos oficiales en producción ecológica, Valencia, Barcelona, Madrid… 

RIESGOS
-El gobierno de España resalta que el riesgo de despoblación rural es bajo “gracias a las políticas de desarrollo”. ¿Qué opina usted? ¿Qué zonas corren más riesgo y de qué manera intervendría usted, si estuviera en sus manos, para que los pueblos de menos de 1.000 habitantes no lleguen a desaparecer?
-El gobierno de España cuenta con una Política Estratégica del Medio Rural, pero hay que hacer un Plan Estratégico Nacional contra la Despoblación Rural. Eso es una realidad. Y hay que desarrollar y poner sobre la mesa una agenda de trabajo actualizada y realista, para aquellas zonas del país que sufren una mayor amenaza de despoblamiento: se trate de Sierra Morena o Castilla y León, Castilla la Mancha, la provincia de Segovia o cualquier otra ubicación del territorio español.

-¿Cuál es el principal peligro de la despoblación en su opinión?
-El principal peligro sería no garantizar la satisfacción de los servicios que necesitan aquellas personas que permanecen en las áreas rurales. Porque eso las obligaría a salir de ellas y acudir a las ciudades. Y el incremento de esas ciudades podría implicar más problemas de convivencia.  Si no se pone freno a la despoblación rural se contribuiría también a una muerte lenta y silenciosa, no sólo de esos pueblos o aldeas deshabitados, sino de todo el país. Un entorno rural vivo significa agua para todos, energía para todos y, lógicamente, alimentación. Su deterioro implica pérdida de bienestar para todos y el cosmopolita, el ciudadano urbanita, no es consciente de que lo que pasa en los pueblos le afecta, de que existe interacción e influencia entre la ciudad y el entorno rural. Y el verdadero problema es que pueda darse cuenta de esto cuando ya sea tarde.


UN FUTURO ECOLÓGICO UNA GRAN OPORTUNIDAD

-¿Cómo imagina un futuro ecológico en una España con pueblos vivos y conscientes…? Deme algunos detalles…
-Es que si no es así no habrá futuro. Porque la producción ecológica es la oportunidad que tiene un país como el nuestro, de clima mediterráneo, para luchar, no sólo contra la despoblación rural, sino también contra los efectos adversos del cambio climático, por ejemplo, y de hacerlo esgrimiendo una herramienta que posibilita, también, la generación de valor añadido y de un incremento del PIB de todos.