BENIGNO VARILLAS “Hay que apostar por un nuevo cazador-recolector rural, pero de sensaciones, información y conocimiento”

Fecha de publicación: 01/01/2019

Autor: Gabi Martínez

Materia: Desarrollo

Número: 76

“Al irse los ganaderos de las montañas han aumentado los animales salvajes, y España se está asilvestrando. No pretendo evitar eso sino asegurarlo”, dice el naturalista Benigno Varillas (Tudela Veguín, 1953) al describir su inesperada fórmula para revitalizar el campo y los pueblos remotos. Varillas, uno de los fundadores de la revista para la divulgación de la vida salvaje, “Quercus”, y dinamizador de internet desde los orígenes de la red en España, también ha firmado la única biografía autorizada de Félix Rodríguez de la Fuente.

Después de publicar la entrevista con el maestro Rodríguez de la Fuente con La Esfera de los Libros, Varillas percibió que había malintrerpretado el mensaje último de Félix, así que añadió un prólogo explicativo, varias aclaraciones y se autoeditó el nuevo volumen bajo el título “La estirpe de los libres”. Varillas reconoce el “craso error” de haber aceptado que “los ganaderos en extensivo eran un modelo a salvar para favorecer la vida salvaje, por creer que dejarían de destruir la fauna que sobrevive en sus pagos a poco que se les favorezca y prime más por ello”. Desencantado del modelo neolítico, ha desarrollado una alternativa de repoblación rural que adapta los pasos del cazador-recolector paleolítico para dar a luz a un nuevo tipo de humano: el hombre del biolítico. 

-Usted ha lanzado un manifiesto que han firmado diversos naturalistas, escritores e incluso ganaderos y técnicos medioambientales donde propone crear unas Brigadas Internacionales que dinamicen el campo español.
-En los años sesenta y setenta, cuando Félix (Rodríguez de la Fuente), Valverde (José Antonio) y yo mismo empezamos, todo lo que se lograba proteger venía de la iniciativa ciudadana porque la ley llevaba a destruir la naturaleza. Había una ley que obligaba a exterminar a todos los depredadores. Otra para poner veneno. España era un desastre y la conservación la hacía gente de manera privada. Así que no estoy planteando una cosa rara. Creemos que en lugar de mantener a tantas vacas y animales a golpe de primas ganaderas, con parte de ese dinero se podría generar una economía basada en dejar que la vida silvestre prospere y que la vigilancia y el seguimiento de estas especies no sea realizada por funcionarios, como ahora, sino por personas que puedan demostrar una trayectoria conservacionista y quieran vivir en el campo con una actividad paralela a su trabajo habitual. Esta es condición sine qua non porque se trata de que el modus vivendi de esta gente no sea la naturaleza sino su capacidad de trabajo por internet. De ahí recibirán su sueldo, como siempre, y lo que hagan en el campo será un complemento.

LA ACTIVIDAD
-¿Y cuál sería esa actividad paralela?
-La idea es mantener grandes herbívoros asilvestrados en el monte allá donde la ganadería no es rentable. Si a un monte le quitas los grandes herbívoros generas un problema porque los pequeños, sean cabras o corzos, no tienen peso como para frenar la vegetación por pisoteo. Y es que un herbívoro también controla la vegetación por pisoteo. Cuando la vaca -que en estado salvaje se llama uro-, el caballo -que salvaje se llama tarpán- o el bisonte están ausentes, como ha sido el caso de millones de hectáreas de territorio español, la vegetación crece, en verano se seca y vienen los incendios. Otros problemas son la pérdida de suelo y de agua. Durante décadas se quiso que ganaderos subvencionados controlaran estas cosas, pero se puede hacer sin tanto gasto, recurriendo a teletrabajadores voluntarios. La recuperación de los grandes herbívoros salvajes es el gancho para atraer a España a personas interesadas en compartir la experiencia de recuperar lo libre teletrabajando. En lugar de fuga de cerebros habría captación de cerebros. Atraeríamos a personas punteras de la sociedad de la información capaces de trasladar al mundo lo que estamos haciendo e introducir a la fauna salvaje española en un mercado que ahora monopoliza la BBC y las grandes cadenas francesas con sus documentales. Nuestra idea es crear una experiencia por internet que entre en el mercado de Big Data. Ya tenemos proyectos piloto con caballos, vacas y bisontes en Atapuerca y San Cebrián de Mudá, en Palencia. Y en León están Riaño y Boñar. Esperamos llegar a las cien mil hectáreas. En Segovia están las fincas La Perla y Los Porretales, en el río Duratón…

-Habla de especialistas…
-Hay personas con hasta treinta años de experiencia trabajando en la Administración que hacen seguimiento de osos, linces, lobos, de todas las grandes especies amenazadas… y viven de forma precaria. La mayoría está sin casar, sin capacidad de formar una familia y tienen un horizonte oscuro. Proponemos garantizar un futuro a estos rastreadores mientras ellos ponen a disposición del gran público todo el material que puedan captar con sus cámaras de fototrampeo, abriendo una ventana a la naturaleza para que cualquier individuo pueda ver desde su casa qué están haciendo los osos, los lobos… o los gansos o las grullas de Doñana.

ESPECIALISTAS
-Insisto, ¿por qué sólo especialistas?
-La Ley de Desarrollo Rural Sostenible habla de generar una economía multifuncional en el medio rural. La política agraria comunitaria reparte miles de millones de euros entre agricultores europeos para complementar sus ingresos con la intención de impulsar el Greening, pero es una falacia que alguien haga la labor de jardinero de la naturaleza. Es un intento de que el mundo ganadero y agropecuario hagan algo por la conservación. La realidad es que la gente se lleva el dinero y no se ven resultados. Por otra parte, muchos expertos hablan de que la Administración está sobredimensionada. Yo planteo que los funcionarios desarrollen su misma actividad, pero como privados. Me dicen: “Benigno, te estás haciendo un liberal”. Y respondo que soy un anarquista intentando autogestionar la actividad económica. No necesito de un aparato estatal para obtener recursos si me dan el aparato legal y apoyo económico. La prioridad es ofrecérselo a los funcionarios y ganaderos, para que nadie diga que se les va a suplantar. Si no quieren, lógicamente habría que recurrir a teletrabajadores o naturalistas que ahora están en el paro o en precario.

-La idea es crear una serie de pequeños poblados habitados por gente de este perfil.
-Si hay un vacío no puedes pretender que no se llene. El otro día me llamaron de una radio donde otro invitado propuso que el mundo rural que se está abandonando debería rellenarse con esas personas que vienen de África y Asia. Yo he vivido en África y no creo que esa gente venga a Europa para vivir en condiciones muy similares a las que dejaron. Y tampoco pienso que lo mejor que le pueda pasar al campo es llenarse con gente de cabras cuando hay posibilidades de generar una economía de sociedad de la información y dar nuevas perspectivas a los jóvenes, sean los de aquí o los que vienen. Los masai quieren sociedad de la información. Las nuevas generaciones, sean de donde sean, quieren estar en su tiempo y no aisladas con un palo y un zurrón sacando leche de cabra. ¿Hasta qué punto estos ecologistas que dicen que el abandono rural es algo bueno y hay que dejarlo todo como está no pueden ir hacia cualquier barbaridad?

EL APOYO

-Para activar los poblados se necesita cierto apoyo institucional.
-Una pequeña inversión previa. Cuando quise vivir en el medio rural vi que te ofrecen dos cosas: o un chamizo o una vivienda carísima. Mi idea es hacer cabañas de madera con diseños atractivos y simples, inspiradas en las pallozas del norte de España, con techo de paja, pero en lugar de paja en el lateral tendrán cristal para ver el campo. Un máximo de quince por poblado. Si hubiera niños habría que hacer algún cambio legislativo porque no puedes tener escuelas con siete alumnos y enseñanza que no digo que sea mala pero no cumple con lo que se espera de una escuela de vanguardia. Hay que amortizar las nuevas tecnologías y que esos niños puedan formar parte de una comunidad internacional sintiéndose parte de un todo.

-Cifra las Brigadas en 60.000 personas. 30.000 extranjeras y 30.000 locales.
-Bueno, 30.000 es un techo, no creo que haya 30.000 personas en el mundo dispuestas a esta historia. Pero si vienen 3.000 o 300 ya sería la revolución.

-¿300?
-Sí. 300 programadores, diseñadores y gente así. Los coloco en lugares clave y revolucionamos España. La mitad norte del país se está quedando vacía. En el sur hay más gente joven, ahí el tema no es que se vayan sino que están en el paro. Hay que impulsar proyectos rurales que dejen dinero y cuesten poco. Ahora tengo un grupo en Doñana preparando un piloto sobre el control del lince en Aznalcázar. En ese municipio no hay actividad y, como el ayuntamiento quiere situarse en el mapa, ha empezado a participar en acciones que permitan dar a los jóvenes perspectivas que no sean esperar a la plaza de temporero o de guarda de turno.

VIVIR EN EL TERRUÑO
-Poniéndonos en la cantidad más alta, 60.000 personas aún parecen pocas para repoblar los vastos espacios de España.
-En los cerca de catorce millones de hectáreas de la Red Natura 2000, que se centra en los territorios más despoblados, no hay más de 60 ó 70.000 personas trabajando. Si aportáramos otras tantas estaríamos doblando la población. Cuando empecé el proyecto en Atapuerca, lo hice en Salgüero de Juarros con cien herbívoros salvajes. El pueblo tiene 70 personas en el INE pero, cuando le pregunté al alcalde cuántos habitantes hay ahora mismo en el pueblo, dijo: “Diez”. ¿Dónde están los demás? “¿Quiénes son los demás?” Hay setenta empadronados. “La mayoría -dijo- están por la caza, la leña, pero viven en Burgos”. Búscame un director de un parque natural que no viva en la capital de provincia y te doy un premio. Hay algún director de Andalucía que vive en un pueblo, porque allí son muy grandes, pero… vaya… El director de Somiedo no vive en el pueblo. Eso es parte de la sinrazón.

-Para retirar subvenciones y reciclar a miles de funcionarios se requiere antes un enorme esfuerzo didáctico.
-Hay seis mil funcionarios, la guardería forestal, que la Administración no sabe qué hacer con ellos. Su trabajo es pasearse por el campo con unos prismáticos. Sólo algunos muy vocacionales hacen lo que tienen que hacer y vigilan bien y denuncian, pero luego tienen problemas con sus jefes. La guardería es el privilegio de unas personas que encima están siempre malhumoradas porque dicen que les recortan, cosa que es verdad. Un sinsentido que se generó durante el franquismo para dar trabajo a unos furtivos controlando a otros furtivos. Cumplieron su misión. Pero cuando el conservacionismo pasó a ser un tema estatal de funcionarios, el cuerpo se llenó de gente que vio la bicoca de su vida en andar por el campo con prismáticos. Eso tiene que acabar traspasando esa función a esas mismas personas pero como autónomos. Habría que ofrecer las riendas a los vocacionales. La mayoría de los guardas están todo el día en la oficina, o no salen de los coches pero todo esto se tapa porque como no son Bárcenas ni corruptos, se les consiente vivir de la sopa boba. No puede ser. Los conservacionistas debemos ser vanguardia de la ética y la eficiencia y no podemos engañar a la sociedad.

-Vistas las dinámicas políticas, ejecutar el plan se antoja dificilísimo.
-Todos los años vienen 70 millones de extranjeros que se quedan quince días como mucho. Mi propuesta es saber si existen un máximo de 30.000 dispuestos a quedarse tres meses con unas cobertura 5G y unas infraestructuras de alquiler que les conceda una vida atractiva, sabiendo que estarán viviendo en zonas de acceso restringido, recorriendo pistas sólo accesibles a guardas o ganaderos y podrán moverse con la misión de difundir ese territorio. No creo que eso sea tan imposible.

PARA EMPEZAR
-¿Tres meses?
-Para empezar, porque es lo que dura el permiso para visitar el país. Hay que entrenar a la persona, darle cámaras, hacer seguimiento de fauna… Si luego quiere quedarse más, deberá sacar el permiso de residencia. La idea sería que estuviera un año y, si puede ser, para siempre.

-¿Sueldo?
-Lo extraen de su teletrabajo aparte de, por ejemplo, algún pago por servicios ambientales: si demuestras que estás previniendo incendios con ganado que desbroza monte, pues que te den una parte del dinero destinado a prevención. Aunque todo esto está por desarrollar.

-¿A qué cree que se debe el actual alejamiento del campo?
-Es una inclinación mundial. La sociedad humana neolítica se fue a concentrar en ciudades y pasó a la vida sedentaria. Según Naciones Unidas, dentro de unos veinte años, el 75 por ciento de la humanidad va a vivir en megalópolis. Con los masais, aluciné al ver cómo abandonaban el mundo rural y se iban a trabajar a la ciudad con su espada como guardas de bancos o negocios. En España, el abandono rural se agudizó en los 50, cuando empezó la gran migración. Se ha destinado mucho dinero a impedirlo pero hay un montón de pueblos donde quedan cuatro viejos y los funcionarios. ¿Qué tejido productivo hay ahí? Si hasta los ganaderos están subvencionados. Hay que intentar atajar el fenómeno de manera inteligente. Si la vida salvaje está volviendo por sí sola, ¿por qué considerarla un problema? Esa visión nos cuesta muy cara. Por ejemplo, la expansión del lobo. Los ganaderos han perdido la cultura de cuidar al ganado todo el tiempo y tener mastines y un control de los animales, pero se empecinan en dejar al ganado solo en el monte como si no existiera el lobo. Pero existe, y viene y se come al ganado, y, cuando se quiere disminuir el número de depredadores, que crece sin parar, hay que pagar a unos guardas para que los cacen, o regalar ese recurso a cazadores a los que les gusta tener el congelador lleno de jabalíes o de corzos e incluso lobos, como trofeos.


CRUZANDO ESPAÑA A CABALLO DE DOÑANA A PICOS DE EUROPA
-Para visibilizarlo va a cruzar España con una manada de caballos…
-Estos son elementos mediáticos para que la gente se dé cuenta de que en Doñana y Picos de Europa hay dos poblados de personas que se desplazarán para recuperar el símbolo del movimiento migratorio del hombre cazador recolector detrás de los grandes herbívoros. Será el año que viene. Irán a probar el camino cuatro jinetes de los que hacen la saca de yeguas en Almonte. Y en abril de 2020, ya enviaremos una manada de treinta o cuarenta caballos.