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Calzado “eco”

Fecha de publicación: 01/10/2017

Autor: Tamara Novoa

Materia: Téxtil

Número: 71

La oportunidad de la industria zapatera española

España es el segundo país exportador de zapatos en Europa, solo por detrás de Italia. Según datos del INE, hay unas 1.430 empresas dedicadas al calzado en España que dan empleo a unos 25.000 trabajadores. Las principales fábricas se encuentran localizadas en la Comunitat Valenciana (representa casi el 50% de las exportaciones nacionales), La Rioja (7%), Castilla-La Mancha (6%), Baleares y Murcia.

 

 

El trabajo artesanal de Laia Zapateiros da como resultado productos de gran calidad.

El trabajo artesanal de Laia Zapateiros da como resultado productos de gran calidad.

Si alguna ciudad merece el título de capital del calzado español, esa es Elche. El constante crecimiento económico de Elche, en la segunda mitad del s.XX, ha estado íntimamente ligado a la industria del calzado, verdadero motor del avance ilicitano y uno de los referentes europeos de la producción de zapatos, pues concentra más del 40% de las empresas nacionales del sector.
El calzado español se vio amenazado con la llegada de los productos asiáticos que supuso la destrucción de muchas empresas. Sin embargo, en los últimos años hemos visto cómo esta situación se ha ido revirtiendo gracias a que las empresas españolas han hecho de la calidad su símbolo de identidad. Muchos zapateros están apostando por ligar esta calidad a producir calzado de forma artesanal, con materiales naturales y ecológicos.

¿POR QUÉ EN ECOLÓGICO?
La industria del calzado es una de las más contaminantes a nivel mundial. Según el estudio “CO2Shoe” de INESCOP (Instituto Tecnológico del Calzado) en la fabricación de un solo par de zapatos se puede producir hasta 23,3 kg. de CO2. El estudio analizó el ciclo de vida de 36 modelos de zapatos provenientes de 16 empresas de 4 países: España, Polonia, Italia y Portugal. El resultado varía en función del tipo de calzado, pero las cifras de CO2 emitido oscilan entre los 1,3 y los 25,3 kg de CO2. El estudio específica que de todo el dióxido producido, el 58% se corresponde con la fabricación de los componentes (lengüeta, piel, plantilla, suela etc.), el 16% al envasado y la fabricación, el 11% al montaje y acabado y el 6% a la distribución del producto final.

SIN CROMO
Uno de los procesos diferenciales entre el calzado ecológico y el convencional es el proceso de curtición de las pieles. El curtido es el responsable de proporcionar resistencia y durabilidad a las pieles. Desde el siglo pasado en esta técnica se ha empleado el cromo. El problema es que el cromo es un metal pesado altamente contaminante, perjudicial para las personas que trabajan con él, que provoca grandes destrozos medioambientales y que, además, tiene implicaciones nocivas en el consumidor final al entrar en contacto su piel. El calzado ecológico ha recuperado la curtición natural que se realiza utilizando vegetales como cortezas, maderas, hojas y raíces, en su mayoría de plantas tropicales o subtropicales como la mimosa, el quebracho o el castaño.

ZAPATOS GENERAL2 copiaLa industria zapatera de España ha gozado, durante muchos años, de gran pujanza. Hasta la llegada de la deslocalización, que ha jugado en favor de la producción de calzado en los países asiáticos. Las empresas españolas han encontrado en la calidad una característica diferencial para mantenerse en el mercado. Si a eso le sumamos la etiqueta ecológica, el futuro del sector puede estar garantizado.

 

 

 

Este fragmento forma parte de un artículo más extenso dedicado al calzado ecológico en el número 71 de la revista ‘The Ecologist’.  Si te interesa, puedes conseguirlo bajo pedido en la siguiente dirección: redaccion@theecologist.net