COSMÉTICA ORGÁNICA MASCULINA

Fecha de publicación: 01/10/2018

Autor: Javier Bolufer

Materia: Orgánico

Número: 75

El sector de la cosmética econatural para hombres está creciendo a un fuerte ritmo, mayor incluso que muchas otras líneas de cosmética convencional. La razón de este auge tiene mucho que ver con la desaparición de los prejuicios que se tenían a la hora de utilizar ciertos productos en los que ahora se confía para cuidar perfectamente nuestra piel.  Asistimos al desembarco de nuevas marcas y la entrada en escena de distintos canales de distribución. Por eso, nos hemos puesto al día de la mano de profesionales que están en primera línea para saber más de esta evolución.

No hay firma de cosméticos que se considere competitiva que no disponga en su oferta de una línea específica destinada al colectivo masculino. Para hacernos una idea del crecimiento que ha alcanzado el uso de la cosmética por parte de los hombres españoles, en las dos últimas décadas sólo cuatro de cada cien varones utilizaban algún producto cosmético, y actualmente el 50% de los hombres utilizan alguno o algunos a diario. Para Victoria Sánchez, de la firma Såper, “el rol masculino clásico se extingue, cambian los valores, hábitos, costumbres, y los hombres asumen ya que su piel también necesita el mismo cuidado que la de las mujeres”.
La piel hay que protegerla, sí, pero no a cualquier precio. A la hora de elegir un producto, hemos de saber cuál es el que más le conviene a nuestra piel, especialmente si somos sensibles a alergias, eccemas, dermatitis… Por eso, y si buscamos calidad y seguridad, no hay que escatimar a la hora de invertir en ello. Y en este sentido, la apuesta más fiable está en los productos econaturales, cosméticos libres de sustancias tóxicas y contaminantes, sin conservantes sintéticos; un cóctel que debe evitarse por ser el origen de muchos problemas.
Los profesionales ven un segmento de mercado con mucho margen de crecimiento, y que dependerá, como apunta Andreu Raurich, de Lilà Cosmètics, de que los productos que se ofrezcan sean necesarios y vengan acompañados de precios ajustados. “Estoy en contra de introducir artículos de forma forzada. Si hay una necesidad en el producto, no costará introducirlo; y al revés, si cuesta introducirlo será porque no es realmente necesario ni gusta al usuario”.

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