Eneko ha sido uno de los principales difusores del “higienismo” en el estado español y en todo el mundo castellanoparlante

Entrevista a Eneko Landaburu, pionero en la autogestión de la salud en el estado español

Fecha de publicación: 01/07/2010

Autor: E. Zarauz

Materia: Salud

Número: 42

“EL PODER DE CURACION ESTÁ DENTRO NUESTRO”

 Este médico vasco lleva años empeñado en buscar la manera de que la gente no dependa tanto de medicamentos y médicos. Cree que, más que consultas médicas, necesitamos centros de información donde adquirir conocimientos suficientes para poder decidir libremente sobre nuestras vidas. 

Eneko Landaburu cree que el arte de vivir ahorraría muchas enfermedades a la Humanidad

Eneko Landaburu cree que el arte de vivir ahorraría muchas enfermedades a la Humanidad

-¿A qué te suena eso de autogestión de la salud?

-“Auto” significa “mismo” en griego. “Autogestión” es lo que puede hacer uno mismo. En el terreno de la sanidad, es lo que puede hacer uno mismo por conservar la salud o por recuperarla. Podríamos incluir en la autogestión los grupos de ayuda mutua. Lo que personas pueden hacer por si mismas, sin intervención de los profesionales de la sanidad. Como los profesionales de la sanidad son seres humanos que también sienten y padecen, también ellos podrían participar en grupos de ayuda mutua como uno más. Ayudo y me dejo ayudar por los demás. Ayudando, yo también me ayudo. La autocuración y la ayuda mutua son dos recursos sanitarios poderosos muy poco aprovechados. El poder de autocuración está dentro nuestro.

-¿Paciente, impaciente o padeciente?

 -Paciente suena a paciencia, sumisión, obediencia, pasividad. Al que recibe la acción de otra persona. El protagonista es el profesional de la sanidad. En 1977 surgió en Francia la revista El Impaciente, en defensa de la información de los usuarios de la sanidad. La palabra “impaciente” anima al enfermo a ser más activo, a reclamar su derecho a ser informado, a tomar él mismo las decisiones. La palabra padeciente nos habla del malestar y la incomodidad que acompaña a la enfermedad. Todos somos padecientes en potencia y por eso a todos nos interesa que la sanidad funcione bien, incluso a los trabajadores sanitarios, ya que todos podemos llegar a sufrir malestares. A todos nos interesa que se investigue los orígenes de los padecimientos para poder evitarlos. Es mejor y más fácil prevenir que arreglar una avería. No todas las averías son arreglables.

“Hace años que apareció en prensa la noticia de cómo, durante una huelga en los hospitales israelíes, bajó la tasa de mortalidad de la población”

¿CAPRICHO O NECESIDAD?

-¿La autogestión de la salud es un capricho o una necesidad?

-Tal vez la autogestión de la salud sea una de nuestras necesidades prioritarias. “La salud no lo es todo pero, sin ella, todo lo demás es nada”. Y si la salud es tan importante es mejor que esté en nuestras propias manos. Soy el mejor indicado para observar y cuidar mi cuerpo, ya que no me separo de él ni un minuto. Tal vez la enfermedad fundamental es lo dependientes que somos de los profesionales y las farmacias. Lo acomplejados que estamos, lo poco que confiamos en nuestras propias capacidades, el poco aprecio que sentimos hacia nuestro propio cuerpo. Además, los médicos, sobrecargados de trabajo y usando tratamientos agresivos y tóxicos, pueden agravar la enfermedad. El remedio puede resultar peor que la enfermedad. Hace años que apareció en prensa la noticia de cómo, durante una huelga en los hospitales israelíes, bajó la tasa de mortalidad de la población. Sólo se aceptaron las situaciones de urgencia. Lo mismo se observó en hospitales de Nueva York. Parece que la población mejora de salud cuando la atención médica se limita a situaciones de emergencia.

-Todos debemos participar…

-Para evitar enfermedades y recuperar la salud es fundamental la participación activa y consciente de la persona. Creer ciegamente en las autoridades sanitarias, obedecer órdenes médicas, consumir vacunas y fármacos, a la larga no resulta saludable. Además, la autogestión de la salud es reconocida hoy en día como un derecho.  Un intento de aplicar los Derechos Humanos al terreno sanitario son los Derechos del Paciente, que aparecen reconocidos en la Ley General de Sanidad española de 1986. Los argentinos también cuentan desde el año pasado con una Ley de los Derechos del Paciente. Recoge el derecho del paciente  a la educación sanitaria, a la promoción de la salud, a ser informado por oral y por escrito, en términos comprensibles sobre el diagnóstico, pronóstico y alternativas de tratamiento, del derecho a una segunda opinión…

-El tema del parto es importante…

-Acá en Argentina desde el 2004 existe una ley de los derechos de la parturienta y del recién nacido. Derecho a parir acompañada por un ser querido, a elegir la postura, a que no se  corte el cordón umbilical hasta que deje de latir, a que no se acelere el parto con medicación, a que no se separe al bebé de la madre… Si logramos que se respeten estos derechos sobre la autogestión del parto, en las generaciones futuras escasearán los malparidos o malnacidos. El derecho a la autogestión de la salud esta reconocido en el papel. Habrá que seguir batallando para que se practique. El cambio cuesta, tanto a médicos como a pacientes. Llevamos siglos de tradición autoritaria y paternalista. El médico tendrá que acostumbrarse a  dar explicaciones y el padeciente tendrá que aprender a decidirse por sí mismo. Todo un trabajo en equipo. Los médicos no tienen mucho tiempo para dar explicaciones. Además la información de que ellos disponen es un tanto tendenciosa, ya que en gran parte proviene de los laboratorios farmacéuticos. Luego para poder ejercer nuestro derecho a una información contrastada, y así poder decidir libremente, necesitamos de centros de información imparciales, controlados por los mismos usuarios de la sanidad, y costeados con los presupuestos de la sanidad púública.

“Para que la autogestión de la salud sea eficiente tiene que basarse en los conocimientos innatos. Observar la naturaleza, para colaborar con ella y no entorpecer sus procesos curativos”

POBLACIONES EMPOBRECIDAS…  

¿Cómo ves la autogestión de la salud en la población empobrecida?

-Los que tenemos dinero suficiente y vivimos en lugares céntricos… podemos ir a la farmacia de la esquina a comprar remedios y aÚn nos queda dinero para cubrir nuestras necesidades básicas. No ocurre lo mismo en el caso de las personas empobrecidas. Es triste ver a campesinos que abandonan su trabajo y se  desplazan lejos de su hogar para gastar el poco dinero que tienen en una consulta médica y en unos fármacos innecesarios y dañinos, con la ilusión de curarse. Tener conocimientos sobre alimentación preventiva y curativa, saber curarse uno mismo sin fármacos… es mucho más necesario en las familias empobrecidas.

-¿Necesitamos de muchos conocimientos para autogestionarnos la salud?

-A través del Dr. Michel Odent me enteré cómo el cuerpo de la madre, si no se le da órdenes, si no se le distrae durante el parto, sabe cambiar de postura en el momento preciso para favorecer la salida del bebé del útero. Entonces caí en la cuenta de que hay dos clases de conocimientos: el innato y el adquirido. Conocimiento innato es el conocimiento que tenemos los seres vivos incorporado desde el comienzo de la vida. La sabiduría que nos construyó a partir del óvulo microscópico fecundado de nuestra madre, persiste en nosotros. Algunos le llaman el “instinto de conservación”. Sin que nadie nos lo enseñe, nuestro cuerpo sabe estornudar, toser, dormir, respirar, llorar, reír, bostezar, orinar, defecar, vomitar, mantener una temperatura estable, elevarla cuando hace falta (la fiebre), inflamar un tejido… Las abejas saben hacer su panal y las aves saben empollar sus huevos, sin que nadie les enseñe. Luego están los conocimientos adquiridos a través de los adultos que nos rodean, de la escuela, de las lecturas, de los medios de comunicación. El problema está en que muchas veces el conocimiento adquirido ignora o contradice al conocimiento innato.

-Tenemos una relación extraña con nuestra propia naturaleza…

-Nuestra relación con la Naturaleza pasó de ser una madre que nos albergaba en su seno (recolección y caza) a ser una hembra loca a la que había que someter y domar (agricultura y ganadería). La creencia de que la Naturaleza fue creada por un dios que nos hizo a los humanos a su imagen y semejanza nos llevó a pensar que estamos por encima de la Naturaleza y que nuestra misión es conquistarla y dominarla. Como los demás seres vivos estamos dotados de un conocimiento innato que nos indica qué comer en cada momento y en qué cantidad. Nuestro cerebro controla y ordena el interior de nuestro cuerpo y busca en el exterior cómo satisfacer sus necesidades. Con el olfato detecta dónde están las sustancias nutritivas que necesita en ese momento y con el gusto conoce la cantidad exacta. Es así como hemos sobrevivido los animales sin necesidad de estudiar sobre nutrición. Pero al modificar los alimentos que nos tiene preparados la Naturaleza, con la domesticación de plantas, con la domesticación de animales, con el consumo de leches de otros mamíferos, con las recetas (mezclas, saborizantes, cocinados…) y con los aditivos alimenticios industriales, nuestro instinto no puede funcionar. Los humanos no hemos perdido el instinto, lo que ocurre es que nos alimentamos con los productos de la Naturaleza modificados. Nuestros jugos digestivos están adaptados a los productos naturales sin modificar. Tenemos instinto, tenemos la llave, pero hemos cambiado la cerradura.

-¿Cómo adiestrar ese conocimiento innato?

-Para que la autogestión de la salud sea eficiente tiene que basarse en los conocimientos innatos. Observar la naturaleza, para colaborar con ella y no entorpecer sus procesos curativos. El poder de curación esta dentro de nosotros. Nuestro instinto de conservación a veces se ve obligado a programar una enfermedad con el fin de curarnos. Solemos combatir nuestros procesos curativos (el catarro, la gripe, la fiebre, el vómito, la diarrea…) como si fuesen nuestros enemigos, por el simple hecho de que son molestos.

Eneko ha sido uno de los principales difusores del “higienismo” en el estado español y en todo el mundo castellanoparlante

Eneko ha sido uno de los principales difusores del “higienismo” en el estado español y en todo el mundo castellanoparlante

EMPEZAR A DESAPRENDER

Parece que más que aprender hay que desaprender, ¿no?

-Incorporar conocimientos nuevos a tu mente suele ser estimulante y apasionante. Pero a veces los conocimientos nuevos chocan con tus esquemas mentales y los tambalean. Eso suele ser angustiante. Necesitas de un tiempo para decir adiós a tus viejos esquemas y adaptarte a los nuevos. El primer encontronazo que tuve fue la “Higiene Vital”. Yo andaba estudiando diversas medicinas alternativas, basadas como la medicina convencional en un buen diagnóstico para acertar con el remedio específico. La “Higiene Vital” me viene a decir que tratar el síntoma puede ser contraproducente ya que el malestar suele ser el intento del propio cuerpo por curarse. De lo que se trata es de suprimir los aspectos inadecuados de nuestras vidas para dejarle al cuerpo sanarse por sí mismo. Parar el ritmo de vida agobiante y aumentar la dosis de descanso. Suprimir la causa, que suele ser el cansancio y la intoxicación consecuente. Lo importante no es el diagnóstico, ya que el propio cuerpo ya sabe lo que le pasa y está tratando de recuperar la salud. Lo que tenemos que descubrir es aquello que le está agotando y frenando el proceso autocurativo. La intoxicación de nuestros tejidos no proviene solamente del exterior. En el interior, la actividad produce sustancias toxicas. La actividad ensucia, la inactividad limpia. Si le damos demasiado trabajo al cuerpo y no descansamos lo suficiente, el descanso nocturno no es suficiente para sacar todas las sustancias tóxicas que se producen con la actividad. La “Higiene Vital” también cuestiona las plantas a las que se le ha dado poderes curativos, considerándolas tóxicas.

-¿Y el segundo?

-El segundo encontronazo fuerte lo tuve con la “Instintoterapia” y la “dieta prehistórica” propuesta por Seignalet. Según estos puntos de vista, el ser humano no es vegetariano por naturaleza y sí crudívoro. La dieta vegetariana puede ser dañina por el consumo de cereales ya muy modificados como el trigo o maíz, por el consumo de leche de vaca y derivados o por cocinar a alta temperatura. Al cocinar los alimentos a alta temperatura aparecen sustancias tóxicas tan dañinas como los aditivos industriales. El pan integral es un alimento incompatible con la genética humana al estar hecho con un cereal cuya composición es muy distinta a los cereales silvestres y por estar cocinado a alta temperatura. Recientemente, leyendo sobre la “fiebrefobia”, me ví obligado a desaprender de nuevo. La fiebre es un mecanismo de defensa de mamíferos y aves, que no conviene ser bajada ni siquiera con agua. El cuerpo de los mamíferos y las aves gasta mucha energía en mantener el interior siempre caliente, a una temperatura estable. A veces el cerebro detecta algún peligro y decide elevar la temperatura dos o tres grados con el fin de acelerar las reacciones bioquímicas. Para ello gasta mucha energía, encogiéndose, tiritando, acelerando la respiración… Bajarle la temperatura con medicamentos o con agua es tirar por los suelos ese esfuerzo defensivo necesario. Con la fiebre el cuerpo se defiende de sustancias contaminantes, de microbios y de la reproducción de células cancerosas. Las personas que sobreviven a una septicemia suelen presentar fiebres elevadas. Para incubar los huevos, el cerebro de la gallina eleva la temperatura corporal a 42 grados. Durante los cinco primeros días, la gallina no se levanta del nido, se está quieta, dejando de comer y beber. Nadie se lo ha enseñado. Ella se deja llevar por el conocimiento innato.

“Incorporar conocimientos nuevos a tu mente suele ser estimulante y apasionante. Pero a veces los conocimientos nuevos chocan con tus esquemas mentales y los tambalean”

LAS DIFICULTADES…

¿Qué dificultades presenta la autogestión de la salud?

Para prevenir y curar enfermedades, necesitamos cambiar muchas de nuestras costumbres y hacerlo contracorriente. Solemos tener mucha resistencia al cambio y somos esclavos de viejas costumbres. El Dr. Seignalet dice que cuando propone un cambio de alimentación como tratamiento de una enfermedad, sólo el 40% prueban el método y la mitad lo abandona muy pronto. Cuando los enfermos acuden a consulta dispuestos a mejorar de alimentación, la mitad renuncia y sólo la otra mitad es constante. Es por ello que estamos necesitados de crear lugares de encuentro, en régimen de internado, donde durante una temporada el ambiente nos ayude a superar esa resistencia al cambio. En el mundo de la “Higiene Vital” a estos lugares les llaman “Casas de Reposo-Escuelas de Salud”. Y en el mundo de la psicología “Comunidades Terapéuticas”.

¿Medicinas alternativas o alternativa a las medicinas?

-El bienestar de la gente depende sobre todo de las condiciones de vida y muy poco de la asistencia sanitaria, sea convencional o alternativa. La “higiene” como arte de vivir es más importante que las medicinas (el arte de tratar las enfermedades). Lo que necesitamos es cambiar nuestro orden social por otro más solidario y más respetuoso con el resto de la Naturaleza. Necesitamos aprender a vivir mejor, más en armonía con nuestros semejantes y con la Naturaleza. El saber leer, una buena vivienda, el reciclaje de las basuras y de nuestros desechos, el entorno sin contaminar, el consumo de alimentos de calidad, sentirse parte de un todo, aprender a comunicarse (saber escuchar y expresarse), el parto

respetuoso… son algunos aspectos del arte de vivir que evitarán muchas enfermedades y envejecimientos prematuros. Tras la Revolución Industrial la lucha organizada de los trabajadores por la reducción de la jornada laboral y las mejoras salariales tuvieron más logros contra la tuberculosis que la asistencia sanitaria. En la actualidad los movimientos de liberación de la mujer, los ecologistas y otras organizaciones populares lograrán evitar más enfermedades y salvar más vidas que la atención médica. A nivel sanitario, necesitamos crear una red internacional de impacientes, donde estén conectados usuarios y trabajadores de la sanidad que confíen en la sabiduría innata del cuerpo y colaboren con los procesos naturales de autocuración.

E. Zarauz


CURARSE UNO MISMO SIN LOS PELIGROS DE LOS MEDICAMENTOS Y SIN DAÑAR EL BOLSILLO

Las autoridades sanitarias saben que se consumen más medicamentos de los necesarios y lanzan campañas para su uso racional. Cada vez hay más personas que enferman y mueren a consecuencia de la medicación y los gastos de sanidad se vuelven insostenibles. Muchas personas empobrecidas se privan de comer por comprar fármacos muchas veces ineficaces y nocivos.

Esto ocurre por motivos psicológicos (las personas confiamos poco en la capacidad de autocuración de nuestro cuerpo, nos cuesta cambiar de estilo de vida y buscamos soluciones cómodas) o por motivos económicos (la industria farmacéutica, para aumentar sus ventas, gasta mucho dinero en convencer a los médicos para que receten sus productos y para que los padecientes los consuman).

Desde el año 2000, hay en el mercado un libro que recopila información para afrontar esta problemática: Cuídate compa (Manual para la Autogestión de la Salud), del Dr. Eneko Landaburu (Editorial Txalaparta).


POR UNA SANIDAD PÚBLICA MÁS HUMANA Y ECOLÓGICA

La vida es un regalo. Necesitamos un manual de instrucciones para su buen uso.Ya lo dijo el filósofo Voltaire (1694 – 1778): “La salud es demasiado importante para dejarla en manos de los médicos”. Cosas sencillas necesitas aprender si quieres a tu cuerpo y a la gente comprender. La salud no puede ser sólo responsabilidad de los profesionales sanitarios, sino preocupación de todos. ¡Salud para todos y entre todos! A más “Arte de Vivir” (Higiene), menos medicina y cirugía. Aprendiendo a vivir mejor, nos evitaremos muchas enfermedades. Más educación y menos medicación. La asistencia sanitaria será beneficiosa si no sustituye a la autogestión de la salud, y trata de complementarla. Hay mucha gente repartida por el planeta queriendo aprender a vivir mejor. Nos interesa estar conectados para que no nos arrastre esa corriente consumista dominante que convierte la Naturaleza en comida basura y refrescos enlatados. ¡Te necesitamos en las mejores facultades físicas y mentales! ¡Y por muchos años!

E. Landaburu