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La moda gallega sobrevive a Inditex

Fecha de publicación: 01/10/2017

Autor: Tamara Novoa

Materia: Téxtil

Número: 71

Al decir las palabras Galicia y moda a la cabeza de muchos vendrá Inditex. El gigante textil que engloba a las conocidas por todos (Zara, Pull&Bear, Massimo Dutti, Bershka, Stradivarius, Oysho, Zara Home y Uterqüe), tiene sus orígenes en un pequeño taller de A Coruña dedicado a la confección de vestidos y batas de mujer. Hoy en día, aunque la sede de la empresa continúa en Arteixo (A Coruña), poco queda de Galicia en los artículos que podemos encontrar en cualquiera de estas tiendas.

 

Trabajadoras textiles en uno de los talleres gallegos en los que Xiro confecciona sus vaqueros

Trabajadoras textiles en uno de los talleres gallegos en los que Xiro confecciona sus vaqueros

Inditex ha sido el germen del Fast Fashion, modelo que han copiado otras marcas como: Mango, Primark, H&M o Gap. El eje central sobre el que se asienta el modelo es uno: el abaratamiento de costes. Lo consigue utilizando materias primas de peor calidad, mano de obra barata y patrones y diseños repetitivos y sencillos. El éxito reside en conseguir bajar el precio de la ropa y consecuentemente incrementar los niveles de consumo de la misma. Este consumo es impulsado por la escasa durabilidad de las prendas y por grandes campañas de marketing que incitan a comprar sin pensar. Nace así la generación de la moda de “usar y tirar”. Y con ella se hacen frecuentes comentarios como “total, por cinco euros, como si solo la pongo una vez”; o “si se estropea pronto, compro otro”.

LAS COSTURERAS GALLEGAS
El crecimiento de Inditex no habría sido posible si no fuese gracias a la mujer gallega. En la década de los 80, años vitales del crecimiento de la empresa de Amancio Ortega, los talleres de costura se multiplicaron por toda la provincia de A Coruña e incluso por otras partes de la región gallega. “Hablamos de mujeres que en muchos casos comenzaron a trabajar para estos talleres con tan solo 12 años, hacían jornadas de 14 horas, sin contrato… Inditex fue expandiendo este modelo por todo el territorio gallego e impuso duras condiciones a los talleres que subcontrataba: les exigía exclusividad, plazos cortos de entrega… sin que mediase relación contractual entre ambas partes”, explica Nanda Couñago, directora de la asociación Amarante Setem y coordinadora de la campaña Roupa Limpa.
“Cuando este modelo de explotación ya no era suficiente y sostenible en Galicia se trasladó a países empobrecidos. En los que pueden aplicar salarios de miseria (50, 70, 100 € mensuales) y donde no hay controles ambientales ni sociales”, añade la representante de Setem en Galicia. La deslocalización de la producción dejó un panorama lúgubre en la comunidad gallega. “Supuso el endeudamiento de muchos talleres y dejó a miles de mujeres en la calle, después de toda una vida dedicada a la confección y que, por su edad, tenían complicado trabajar en otro sector”, sentencia Couñago.

ORÍGENES DEL TEXTIL GALLEGO
La idea de que el desarrollo de la industria textil en Galicia comenzó en la década de 1960 está extendida pero es errónea. Se trata de un fenómeno mucho anterior, que se remonta al siglo XVIII y XIX y que está ligado a la plantación de lino. Tradicionalmente en la región gallega se utilizaba esta fibra para la indumentaria y no fue hasta la llegada de la Revolución Industrial que se comenzaron a introducir otros tejidos. A finales del siglo XIX principios del XX el gobierno de España decide apostar por el algodón mediterráneo a expensas del lino gallego. Datan de esta época las primeras fábricas textiles de Galicia (hasta entonces los procesos eran artesanales): Hilados y Tejidos Vilasantar y La Primera Coruñesa van a ser empresas clave en la economía de A Coruña y van a emplear el algodón. A partir de las décadas de los 60 y 70 el sector textil gallego comenzó a crecer. Nacieron empresas por todos conocidos como: Adolfo Domínguez, Pili Carrera, Caramelo, Shelmark… Muchas todavía subsisten, aunque no sin dificultades; otras han tenido que echar el cierre.
Muchas de ellas han sido víctimas también, del modelo impuesto por Ortega.

Cartel Fíos Fóra

Cartel Fíos Fóra

FíOS FÓRA

Por muy finos que sean, detrás de todos los hilos que nos rodean hay historias. Las mujeres gallegas que trabajaron en el sector textil desde los 60 fueron la mano de obra perfecta y cautiva para levantar una industria gigante que ahora se encuentra deslocalizada. Este documental hace un recorrido del sector textil aquí y fuera, antes y ahora. La historia se repite en los hilos de otros lugares y en los nudos de este sistema.

Fíos Fóra es el primer documental que nos muestra las condiciones abusivas del sector textil en nuestro entorno. “Habíamos hecho campañas para visibilizar las condiciones laborales tras la ropa barata (como pasa en marcas como Inditex o Primark) y sensibilizar a la ciudadanía de cómo los países asiáticos tienen que competir a la baja. Pero un día pensamos en hablar también de Galicia, donde el textil fue el sector puntero y donde Inditex está muy presente. Queríamos ver si la gente empatizaba más al verlo desde la cercanía”, explica Nanda Couñago que de la mano de Setem encargó a Illa Bufarda la realización de este documental. “Salvando las distancias (en Galicia eran microtalleres y en Asia son fábricas que pueden llegar a las 1.000 personas), se puede hacer una extrapolación entre ambas situaciones”, concluye la activista.

Este fragmento forma parte de un artículo más extenso dedicado a la moda gallega en el número 71 de la revista ‘The Ecologist’.  Si te interesa, puedes conseguirlo bajo pedido en la siguiente dirección: redaccion@theecologist.net