SERENA MILANO / SLOWFOOD «Una agricultura totalmente transgénica sería el fin de la biodiversidad»

Fecha de publicación: 01/10/2019

Autor: Javier Bolufer

Materia: Extinción

Número: 79

Nacida en Cuneo, Serena Milano es secretaria general de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad. Licenciada en Literatura Moderna por la Facultad de Letras y Filosofía de la Universidad de Turín, ha sido editora de revistas sobre política local durante varios años. Desde 1997 trabaja en la sede internacional de Slow Food. En sus primeros años trabajó como editora de guías, libros de cocina y volúmenes sobre productos típicos. Desde el año 2000 trabaja en el proyecto Baluartes Slow Food (para apoyar a los pequeños agricultores) y desde 2008 ocupa su actual puesto. Es la responsable de los contenidos y proyectos de Slow Food a nivel internacional.

 

Slow Food ha estado denunciando los riesgos de la producción alimentaria intensiva durante más de veinte años y ya ha catalogado 5.000 productos en riesgo de desaparición. Hoy insta a los gobiernos del mundo a tomar estos estudios en seria consideración.

BIODIVERSIDAD ALIMENTARIA EN APUROS
-¿Cómo habéis elaborado la lista de alimentos en vías de extinción? ¿En Europa o en todo el mundo?
-En 1996, Slow Food organizó una conferencia sobre la producción local tradicional en Italia, con varios investigadores e historiadores.  El resultado de este debate nos llevó a cuestionar nuestra propia misión: hasta entonces, Slow Food (nacida en Italia 10 años antes, en 1986) se había preocupado de promover productos de calidad y de educar a los consumidores para que los reconocieran, sobre todo desde el punto de vista organoléptico. A partir de ese momento, comprendimos que estábamos asistiendo a un cambio de época, a una especie de inundación universal que estaba arrasando con las materias primas y el saber hacer que hasta entonces habían constituido el patrimonio gastronómico -y por tanto también parte de la identidad cultural- de nuestro país.

-¿Qué es lo que más grave que afecta a la diversidad agroalimentaria? ¿La agricultura industrial y sus pesticidas?
-Actualmente, el Arca del Gusto es un catálogo de alimentos olvidados y en peligro de extinción de productos agroalimentarios de calidad pertenecientes a culturas, historias y tradiciones de todo el planeta. El Arca los registra en diferentes categorías –razas animales, frutas, verduras, conservas, quesos, etc.- y es una herramienta singular para quien se halle interesado en descubrir y promover alimentos de calidad. A inicios de 2019, el proyecto del Arca alcanzó un hito: su producto número 5.000. Los productos a bordo del Arca provienen de 160 países. El número actualizado y la lista completa de pasajeros por países se hallan disponibles en la página web de la Fundación Slow Food para la Biodiversidad: http://www. fondazioneslowfood.com/en/what-we-do/the-ark-of-taste/. No sólo son productos en peligro de extinción inminente, sino también productos que podrían perderse en pocas décadas debido a los cambios en los hábitos alimentarios, a la aparición de una dieta basada en productos fabricados por la industria y a la pérdida de conocimientos artesanales.

TRANSGÉNICOS, UNA AMENAZA
-¿Una agricultura totalmente transgénica sería un desastre absoluto para la diversidad?
-Por supuesto, sería el fin de la biodiversidad, y la supervivencia misma de la Humanidad probablemente estaría en peligro. Algunos estudiosos de la Universidad de Stanford han comparado las especies y las variedades de un ecosistema con los remaches que mantienen a un avión unido. Al principio, no pasaría nada en el caso de que alguno de estos remaches se cayera. El avión continuaría funcionando, pero la estructura se debilitaría poco a poco, hasta el instante en que, quitando un solo remache más, se provocaría la precipitación del avión. La biodiversidad es nuestro seguro de futuro ya que permite a las plantas y a los animales adaptarse a los cambios climáticos, a los ataques de parásitos y enfermedades, a dificultades imprevistas. Un sistema biológicamente variado lleva en sí anticuerpos para reaccionar a los organismos dañinos y restablecer su propio equilibrio. Un sistema basado en un número restringido de variedades, por el contrario, resulta mucho más frágil.
Desde su aparición, los OGM se han presentado como cultivos que incrementarán la producción alimentaria y alimentarán a la población mundial, en constante crecimiento. Sin embargo, hasta el momento no han demostrado que puedan ofrecer ninguna solución real al problema del hambre. De hecho, su desarrollo y su producción satisfacen los intereses económicos de las multinacionales, no la necesidad de alimentar a la población en expansión. Hasta ahora, a nivel comercial han mostrado un elevado consumo de agua y energía y no son asequibles o adecuados como cultivos para el suministro alimentario en los países en desarrollo. Con los OGM estamos optando por una agricultura cada vez más intensiva y una expansión del enfoque del monocultivo, según el cual especies que no suelen tener un vínculo histórico, cultural o gastronómico con el lugar y las personas que viven en él representan una amenaza cada vez mayor para la supervivencia de semillas tradicionales e incluso de las comunidades rurales.

FENÓMENO GLOBAL
-¿Qué zonas del planeta podrían/pueden, son/ser las más afectadas por todo lo que está aconteciendo?
-La pérdida de biodiversidad es un fenómeno global causado en general por la aparición de sistemas agrícolas altamente mecanizados e industrializados basados en el uso generalizado de productos sintéticos (herbicidas, pesticidas, fertilizantes químicos). Hay varios factores que la determinan, en diferentes partes del mundo. En los países occidentales, o al menos en las zonas de alto desarrollo económico, la pérdida de biodiversidad es causada también por la urbanización, el uso de la tierra para actividades que la cimentan o la convierten en estéril, la contaminación industrial. En las zonas agrícolas, monocultivos industriales: en América Latina -y no sólo- plantaciones de soja; en Asia, monocultivos de palma aceitera… Y luego la crisis climática que lo hace todo más problemático. En resumen, por desgracia se trata de un fenómeno mundial.

-¿Menos biodiversidad significa hambruna para la población?
-Puede ser una causa, pero en cualquier caso significa menos salud para la población. El episodio más famoso al respecto es la hambruna irlandesa de mitad del siglo XIX (la hambruna de las patatas): a partir de 1845 un hongo comenzó a atacar las patatas, destruyendo todas las cosechas durante varios años y provocando la muerte o la emigración hacia Estados Unidos de millones de personas. Un suceso de tal calibre fue posible al haberse cultivado una única variedad de patata en toda Irlanda, variedad que resultó vulnerable a la enfermedad. La resistencia que permitiría reforzar a las patatas irlandesas fue individualizada entre los millares de variedades que se cultivaban en los Andes y en México. Sin biodiversidad las patatas no serían hoy uno de los principales cultivos del mundo. Este episodio fue la primera advertencia de la Naturaleza a los seres humanos sobre los peligros de la uniformidad genética.

LA OMS
-LA OMS también lo corrobora…
-Segun la OMS, la pérdida de biodiversidad afecta a la salud humana directamente. A escala planetaria, los ecosistemas y la biodiversidad desempeñan un papel fundamental en la determinación del estado del sistema terrestre, la regulación de sus flujos de materiales y energía y sus respuestas a cambios abruptos y graduales. A un nivel más íntimo, la microbiota humana -las comunidades microbianas simbióticas presentes en nuestro intestino, piel, vías respiratorias y sistema urinario- contribuye a nuestra nutrición, puede ayudar a regular nuestro sistema inmunológico y a prevenir infecciones. Hoy en día, la agricultura basada en monocultivos y la química también significa más riesgos para la salud humana: en los países donde la comida basada en diversos productos locales ha sido sustituido por productos industriales a menudo importados hay una mayor incidencia de enfermedades (por ejemplo, la diabetes y la obesidad en las poblaciones insulares del Pacífico…) o en los mismos países occidentales donde los niños en lugar de frutas frescas comen bebidas y zumos de frutas industriales azucarados.

-¿En qué fecha podríamos entrar en un punto de no retorno y entrar en la espiral de la sexta extinción?
-El escenario descrito es muy grave y la pérdida de especies, razas y hábitats naturales es un problema gravÍsimo, valga la redundancia. El tiempo corre. Ahora, como nos advierten los científicos también en relación con la otra crisis grave, la crisis climática, el punto de no retorno se mide en unas pocas décadas. Muy poco. Debemos actuar ahora. Cada uno por lo que pueda en su comportamiento diario, pero sobre todo debemos presionar a todos los niveles de la política y de las instituciones para que adopten medidas eficaces y un modelo de desarrollo verdaderamente sostenible.

LA CIUDADANÍA
-¿De qué manera puede luchar contra todo esto el ciudadano medio? ¿Qué proponéis vosotros?
-Para Slow Food, la alimentación es el punto de partida y sigue siendo el leitmotiv y el punto final de todas las acciones posteriores. Este enfoque caracteriza fuertemente el trabajo sobre la biodiversidad, que parte de la protección del patrimonio genético –con un inventario de especies, variedades, ecotipos y razas vegetales en peligro de extinción, el Arca del Gusto, que es el resultado de un intenso trabajo de investigación por el conjunto de Slow Food y luego evaluados por las comisiones científicas-. Los Proyectos Slow Food se han establecido en base a dos objetivos prioritarios: 1. Apoyo y promoción del trabajo de los pequeños productores (agricultores, ganaderos y artesanos de pequeña escala) o más bien los guardianes de la agrobiodiversidad, las personas que, con sus conocimientos y su trabajo cotidiano, salvaguardan variedades de plantas y  razas de animales en cada rincón del planeta. 2. Difusión del conocimiento sobre el valor de la biodiversidad a las personas, a la ciudadanía, para que este tema salga del campo de la especialización, y se convierta en un patrimonio común: de los que compran comida a diario, de los que la ofrecen en restaurantes, posadas, ferias, eventos, etc., los que enseñan en las escuelas, los que planifican las políticas territoriales, los que simplemente tienen un huerto familiar.

-¿El éxito de la agricultura ecológica y su tendencia constante al alza puede ser un signo de esperanza?
-Ciertamente, el modelo de agroecología es lo que apoyamos y el hecho de que sea una tendencia creciente nos da esperanza. El papel de la agroecología como elemento importante en la demanda de transformación del sistema alimentario mundial debería necesariamente pasar por el reconocimiento y la integración de sus tres formas, a saber, el conocimiento transdisciplinario, las prácticas agrícolas interdisciplinarias y los movimientos sociales. En este sentido, el camino hacia la transformación de los sistemas alimentarios de acuerdo con los objetivos de sostenibilidad, justicia y soberanía requerirá una acción responsable por parte de todos (gobiernos y organizaciones no gubernamentales) para mejorar el acceso a la alimentación para toda la población mundial en constante crecimiento. Al mismo tiempo, el enfoque en la agroecología debe reconocer el papel de los agricultores y la necesidad de conservar la base de recursos del capital natural en el que se basa el sistema y la sociedad. Pero debemos actuar, y actuar con rapidez. Quien quiera apoyar a Slow Food y sus proyectos de defensa de la biodiversidad puede hacerlo, por ejemplo, a través de nuestra web.